"Los que esperan en el señor...levantarán alas como las águilas.." Isaías 40:31

Conozcamos nuestra Historia: Casiodoro de Reina (2)

La divina luz, a través de libros y palabras, se iba extendiendo más y más por Sevilla, pueblos circunvecinos y otros monasterios. Quien introducía desde Alemania este material era el valiente Julián Hernández, conocido como Julianillo por su pequeña estatura. Los colportores como él introducían los libros y Biblias en espacios tan inusuales como podían ser un doble fondo de una tinaja de vino o bajo unas telas de Flandes. Disfrazado de mozo de mulas, viajó entre 1550 y 1559, logrando introducir en España dos toneles llenos de Nuevos Testamentos.

Alertada la Inquisición, Casiodoro y otros once frailes, entre los que se encontraba Cipriano de Valera, tuvieron que darse prisa para abandonar España. Se cree que Casiodoro llevó consigo parte de la traducción que ya había comenzado en su celda, la cual terminó en sólo diez años, por su propia cuenta y en un ambiente hostil.

Los monjes que no se fueron, quedaron a merced de la tempestad que, de pronto, se les echó encima: fueron apresados por la Inquisición en 1557. Unas 800 personas fueron capturadas en Sevilla y alrededores y fueron llevadas a prisión para ser vejadas y atormentadas.

Casiodoro huyó a Ginebra, después a Frankfort y a Londres, donde se encontró con otros que huían de la persecución en España. Solicitó a la reina Isabel de Inglaterra que le concediera el uso de una iglesia para hacer reuniones y así, por un poco de tiempo, hubo una congregación reformada española en Londres, que se reunía tres veces por semana. La reina le concedió una asignación para vivir. En esos años (1558-1562), gozó de una relativa tranquilidad, pudo dedicarse a sus labores pastorales y hasta formar una familia.

Pero la Inquisición le seguía los pasos mediante agentes que informaban de cada actividad que realizaba. Unos españoles recibieron pagos de este tribunal para acusarle falsamente del delito de sodomía. Se inició un juicio contra él y, sospechando que la decisión estaba ya tomada en su contra, tuvo que tomar de nuevo a su familia e iniciar un peregrinaje que le llevaría a Holanda, donde descubrió que las autoridades españolas habían puesto precio a su cabeza, y tuvo que dirigirse hacia Alemania, Francia y Suiza…

CONTINUARÁ

Carmen Aparicio

(Si quieres un ejemplar de esta obra maestra y no tienes Biblia de tu propiedad, podemos entregarte una gratis).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.